A propósito del Año de la Innovación y la Competitividad.

January 26, 2019

 A menudo escuchamos que el mundo cambió, como si fuera algo novedoso o una noticia a resaltar, cuando en realidad, el mismo siempre ha estado en constante transformación, por física, propia inercia o ingenio, las transformaciones son inevitables, son parte de lo que somos.

 

Lo que esta ocurriendo, es que hoy las tecnologías de la información y su impacto en nuestra cotidianidad, nos hacen más consciente del mundo que nos rodea, el tiempo y sus desafíos. Y es esa ansiedad de no ver resultados a corto plazo, a quedarnos rezagados cuando otros van más rápido, lo que nos hace percibir que algo cambió drásticamente; que en algún momento de esta última década, un evento sin precedentes quebró lo que ya dábamos por establecido. Sin embargo, la realidad es que el cambio estaba ocurriendo, siempre ha sido así, solo que antes se limitaban a ocurrir por inercia; eran incrementales, no eran tantos y solo pasábamos de su impacto.  Ahora ocurren a la velocidad de la luz, son exponenciales e imposibles de ignorar.

 

Estos fenómenos generan sobre nosotros una cantidad inmanejable de información que se incrementa cada día, haciéndonos sentir cada vez menos eficientes, pues el tiempo para escudriñar todas las grandes y maravillosas verdades del mundo actual; el conocimiento y las experiencias que deseamos vivir, no nos alcanza. Cada vez tenemos menos más y menos tiempo para digerir toda la información que recibimos y producimos a diario; sentimos que se nos acaba, queremos, necesitamos aprovechar la ola, pero resulta que olvidamos los entrenamientos y comprar la tabla.

 

Hace unos cuantos siglos, en algún momento de nuestra historia, el  “libro” se convirtió en una de las más efectivas herramientas para acceder y compartir el saber de la humanidad, y por mucho tiempo fue el único medio con validez social. Antes una persona “sabia” era sinónimo de “come libros”. Y así como el libro, podemos citar una cantidad enorme de medios y formas preestablecidas que se volvieron norma desde el siglo pasado y que aún con la infinidad de nuevos medios para acceder al conocimiento, el “estado de cosas” de nuestra sociedad insiste, por ejemplo, a mantener a un niño sentado por más de seis horas frente a un escritorio, memorizando el capitulo de algún libro. Imaginen, si esto no lo resiste siquiera un adulto ¿Qué espera usted de un niño?

 

Pero bien, movámonos, es importante generar cambios culturales a todos los niveles y es que aunque tarde, pero válido, el Gobierno Dominicano ha dado un paso importante poniendo como prioridad política la innovación y la competitividad. Digo importante, porque los cambios culturales, para ser efectivos, deben ocurrir de arriba hacia abajo y este es un primer paso. Saquemos provecho al hecho de que el Presidente de la República, haya declarado mediante Decreto 453-18.  el 2019 como el año de la Innovación y la Competitividad como el espacio propicio, para generar transformaciones desde los diferentes estructura sociales y políticas en las que nos encontremos.

 

 

 

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